El lifting facial arrastra una mala fama que viene de resultados de hace décadas: caras tirantes, expresiones raras, gente que ya no se parecía a sí misma. La cirugía de hoy no tiene nada que ver con eso, pero conviene entender bien qué hace y qué no antes de planteárselo.
Qué es exactamente
Técnicamente se llama ritidectomía. No consiste en estirar la piel, que es la idea equivocada más extendida: consiste en reposicionar los tejidos profundos de la cara —el plano muscular y el tejido conectivo— que con los años se han descolgado, y después redistribuir la piel sobre esa nueva estructura sin tensión.
Esa diferencia lo explica todo. Un lifting que solo tensa piel da un resultado artificial y de poca duración. Un lifting que trabaja el plano profundo devuelve los volúmenes a su sitio y por eso parece natural.
Qué corrige, y qué no
Lo que corrige bien: el descolgamiento del tercio medio e inferior de la cara, los surcos marcados por caída de tejido, la pérdida de definición de la línea mandibular y el exceso de piel del cuello.
Lo que no corrige: la calidad de la piel, las manchas, las arrugas finas de superficie ni las arrugas de expresión. Eso es terreno de otros tratamientos, y por eso muchos casos se abordan combinando cirugía con medicina estética o láser.
Un lifting no rejuvenece la piel. Recoloca lo que se ha caído. Son cosas distintas y confundirlas es la fuente habitual de decepción.
Cómo se hace
Las incisiones se planifican siguiendo el contorno de la oreja y el nacimiento del pelo, de forma que queden escondidas. A través de ellas se accede al plano profundo, se reposiciona y se fija, y por último se ajusta la piel retirando el sobrante sin tirar de ella.
Se realiza con anestesia general. Es una cirugía larga y meticulosa, y con frecuencia se combina con blefaroplastia o con tratamiento del cuello, porque el envejecimiento no respeta fronteras entre zonas.
La recuperación
Los primeros días hay hinchazón y hematomas. La mayoría de pacientes hace vida normal en casa desde el principio y puede reincorporarse socialmente en dos o tres semanas, cuando el hematoma ha desaparecido.
La sensación de tirantez y el adormecimiento de algunas zonas son normales y se resuelven progresivamente a lo largo de los meses. El resultado se asienta del todo hacia los seis meses, y las cicatrices siguen madurando durante un año.
Lifting o medicina estética: cómo se decide
Es la pregunta que más se repite en consulta, y la respuesta depende de qué predomine en tu caso. Cuando el problema es de volumen y calidad de piel, la medicina estética resuelve mucho con poca agresividad. Cuando lo que hay es tejido descolgado y exceso de piel, ningún tratamiento no quirúrgico lo va a resolver: rellenar una cara que necesita un lifting la agranda, no la rejuvenece.
La respuesta honesta a menudo es «todavía no», y prefiero decirla. En un artículo aparte entro a fondo en a qué edad tiene sentido plantearse un lifting y cómo saber si estás preparada.
Hablamos
Si notas que la cara se te ha descolgado y no sabes si tu caso es de cirugía, de medicina estética o de esperar, pide tu cita en el 666 682 710 y hablamos.