4 diciembre, 2014

 

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Con este nombre tan pintoresco se conoce a la mesoterapia con factores de crecimiento o PRP en algunos países.

Ya hemos hablado de mesoterapia en otras ocasiones y hemos mencionado de paso al PRP y los factores de crecimiento pero nos gustaría explicar con más detenimiento este tratamiento tan especial.

La obtención de PRP (plasma rico en plaquetas) se hace mediante una sencilla extracción de sangre (de ahí lo de “vampire lift”) y la centrifugación de la misma. Gracias a este proceso, se obtienen los factores de crecimiento contenidos en las plaquetas de nuestra sangre.

Estos factores de crecimiento poseen extraordinarias facultades antiinflamatorias y regeneradoras. Por ello, el PRP puede inyectarse en las articulaciones con resultados sorprendentes en pacientes con dolencias como la artrosis, lesiones deportivas, etc…

Cuando inyectamos PRP en forma de mesoterapia (mediante múltiples pequeños pinchazos en las capas superficiales de la piel) se produce una reactivación de los procesos regenerativos en aquellos pacientes con pieles castigadas por los años y por el sol. Se trata de una técnica que consigue recuperar cutis que no reaccionan a otro tipo de tratamientos cosméticos o médicos.

La piel de la cara y el cuello recupera un aspecto juvenil y la piel del escote se vuelve tersa y suave. Cuando se inyecta en el cuero cabelludo se fortalece la raíz del cabello, por lo que resulta un tratamiento fantástico para aquellas mujeres u hombres con un pelo débil y adelgazado.

La mesoterapia con PRP es uno de los tratamientos más avanzados de los que disponemos en la actualidad para regenerar la piel (es la llamada medicina regenerativa). En un futuro próximo podremos emplear células madre para este propósito (con un poder regenerador mayor al del PRP) pero para ello todavía faltan bastantes años y es material para otra entrada en este blog.