La liposucción ha acumulado más nombres comerciales que casi ninguna otra cirugía. Láser, vaser, J-Plasma, radiofrecuencia. Detrás de todos hay el mismo principio y diferencias reales pero acotadas. Te explico qué hace cada técnica y, sobre todo, cuándo importa la técnica y cuándo no.
Qué es y qué no es la liposucción
Es una cirugía de contorno, no de peso. Retira depósitos de grasa localizada que no responden a la dieta ni al ejercicio, mediante cánulas introducidas por incisiones de pocos milímetros.
Lo que no es: un tratamiento para adelgazar, ni una solución para la flacidez. Si la piel no tiene capacidad de retraerse, vaciar el volumen de debajo empeora el aspecto en lugar de mejorarlo. Esa valoración —cuánta grasa y en qué estado está la piel— es la parte importante de la consulta, mucho más que elegir aparato.
Las técnicas, una por una
Liposucción clásica. La técnica original y la más utilizada. Se introduce una cánula fina conectada a un sistema de succión que fragmenta y aspira el tejido graso. Sigue siendo la referencia frente a la que se comparan todas las demás.
Liposucción láser (lipólisis láser). Añade una fibra láser que rompe las células grasas antes de aspirarlas. La energía aplicada produce además cierto efecto sobre los tejidos circundantes, lo que se asocia a una retracción cutánea algo mayor.
Lipo Vaser. Emplea ultrasonidos para emulsionar la grasa antes de extraerla, respetando en mayor medida vasos y tejido conectivo. Es útil cuando se busca definición o cuando hay que tratar zonas fibrosas.
J-Plasma y radiofrecuencia. No son formas de extraer grasa, sino de aplicar energía para favorecer la retracción de la piel una vez retirado el volumen. Se usan como complemento cuando hay flacidez moderada.
La conclusión honesta: la técnica influye en el postoperatorio y en el matiz del resultado, no en si eres o no candidata. Ninguna de ellas convierte un caso de flacidez importante en un caso de liposucción.
Cómo es el proceso
Se realiza en quirófano, con anestesia según la extensión de las zonas a tratar. Después se coloca una faja de compresión que hay que llevar durante semanas: no es un detalle opcional, condiciona bastante el resultado final.
Los primeros días hay hinchazón y hematomas. La mayoría de pacientes vuelve a su actividad habitual en una o dos semanas, y el resultado definitivo se ve a los tres o seis meses, cuando el edema termina de reabsorberse.
Hablamos
Si tienes grasa localizada que no se mueve con dieta ni ejercicio y quieres saber si tu caso es de liposucción, de otra cosa o de nada, pide tu cita en el 666 682 710 y hablamos.