5 Julio, 2015

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Hoy hablaremos de un tema desconocido y apasionante dentro de la cirugía plástica, la microcirugía.

La microcirugía comprende una serie de técnicas quirúrgicas que suponen la realización de uniones de vasos de muy pequeño calibre (a veces de menos de 1mm de diámetro).

Este tipo de uniones vasculares nos permiten trasladar tejidos a distancia para realizar reconstrucciones de zonas dañadas por tumores o por accidentes.

Por ejemplo, somo capaces de transportar tejido vivo (colgajos) de las nalgas o del abdomen hacia el pecho para reconstruir una mama afectada por un tumor o podemos transportar tejido de un muslo para cubrir un defecto en la espalda producido en un accidente de tráfico.

La clave para poder realizar estas reconstrucciones con tejidos “a distancia” se encuentra en la capacidad de poder alimentar de nuevo esos tejidos cuando los cambiamos de sitio. Eso es lo que conseguimos mediante microcirugía, uniendo los vasos sanguíneos de la zona receptora con los del tejido que hemos movido (colgajo).

La unión de estos pequeños vasos es un procedimiento apasionante que debe realizarse usando unas lupas de gran aumento y con hilos tan finos que apenas pueden verse a simple vista. Habitualmente usamos suturas de nylon de 12-0 USP (0,001mm de diámetro) y podemos dar entre 4 y 6 puntos alrededor de una unión vascular de apenas 1mm de diámetro.

Gracias a esta técnica, los cirujanos plásticos han hecho realidad las reconstrucciones más avanzadas en brazos o piernas que antiguamente terminaban amputados, en caras que antiguamente terminaban con grandes deformidades o en pechos que no podían reconstruirse después de un cáncer de mama.

Además, la microcirugía ha hecho posible la reimplantación y el transplante de extremidades así como los últimos transplantes faciales, de los que nuestro país es referente mundial.