1 marzo, 2015

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¿Por qué dan tanto que hablar las famosas (operadas)?

Estos días hemos sido testigos de un nuevo episodio de famosa criticada públicamente por haberse sometido (presuntamente) a una intervención de cirugía estética.

En este caso, el blanco de todas las críticas ha sido la actriz Uma Thurman. Su aparición la semana pasada en un acto público con un aspecto poco favorecedor inundó las redes sociales con el ya típico bombardeo de críticas a su supuesta cirugía estética.

En este caso concreto, la actriz resultó que “solamente” iba mal maquillada pero nos da pie a analizar por qué las caras famosas en ocasiones pasan por el quirófano y son criticadas después.

Como ya hemos comentado otras veces en este blog, la tendencia actual es hacia la naturalidad en los resultados de nuestras intervenciones y hacia “mejorar” más que “cambiar” los rasgos físicos de los pacientes. Dicho esto, es cierto que algunas mujeres nos solicitan a veces cambios de apariencia más drásticos pero no es lo habitual. Entonces, ¿por qué siempre que aparece una actriz de Hollywood sospechosa de haberse operado es tan criticada?

Hay varios factores para explicar este fenómeno a mi entender:

1- Son mujeres “obligadas” a mantener un aspecto juvenil. Muchas de ellas han declarado que no les dan papeles en la industria si no cumplen con ciertos requisitos físicos. Esto las obliga a someterse a intervenciones y tratamientos desde edades tempranas. Hay honrosas excepciones como Helen Mirren o Meryl Streep, pero parece que todo el mundo está empeñado en que las actrices no deberían envejecer.

2- Son mujeres que realmente envejecen rápido. La vida que llevan, viajando, con horarios desajustados, con fiestas, presentaciones, etc.. hace que sus células envejezcan más rápido. Lo habitual es que se trate de mujeres muy bellas a los 25 años pero que a los 35 ya no lo sean tanto sin una gran cantidad de maquillaje sobre su piel y que a los 45 parezcan realmente mayores.

3- Son mujeres sometidas a un control constante de su aspecto por parte de la industria y por parte del público. Eso hace que cualquier pequeño cambio en su aspecto, aunque sea objetivamente favorecedor, les haga perder “encanto” o aquella característica peculiar que conocíamos película tras película. Por ejemplo, si la propia Uma Thurman apareciese en su próximo trabajo con una pequeña nariz respingona mucho más atractiva que la actual, probablemente twitter tendría que ampliar espacio para dar cabida a todas las críticas que le caerían.

4- A pesar de todo, las actrices envejecen. Cuando nos ponen la comparativa del aspecto actual de Renee Zellweger con su aspecto anterior, las fotografías que nos muestran pueden tener 10 años de diferencia. Los párpados de aspecto asiático (como los de Zellweger) envejecen mucho peor que los párpados caucásicos y si no se operan son causa de una cara cansada y demacrada. Es cierto que estas intervenciones pueden cambiar un poco el aspecto de la cara (a mejor) pero hay que comparar la fotografía de “después” con una fotografía de “justo antes” de la cirugía.

5- Las famosas también tienen derecho a decidir qué aspectos de su cuerpo quieren mejorar. Si una mujer anónima decide aumentar su pecho 2 tallas, ¿por qué una famosa no va a poder mejorar el aspecto de su nariz o sus mejillas? El caso de Thurman es el claro ejemplo de que las actrices no son siempre Venus maravillosas y que incluso un desliz con el maquillaje las puede hacer lucir poco agraciadas, ¿por qué no recurrir a la cirugía o a la medicina estética para mejorar esos pequeños defectos?.

6- Por último, evidentemente también existen los casos de exceso de cirugías, cirugías poco afortunadas o resultados exagerados e, incluso, antinaturales. Como decimos siempre, esta tendencia es cada vez menos frecuente pero no puede decirse que no exista.