22 Septiembre, 2016

 

www.drvernetta.com

Hoy os dejamos con una entrevista que nos hicieron para la revista Barcelona Divina, en ella hablamos de dos de las zonas más castigadas (y olvidadas) durante el verano. Esperamos que os guste.

 

 

Ahora que ha TERMINADO EL VERANO es el momento

perfecto para ocuparnos de dos de las partes de nuestro

cuerpo que más han sufrido los EFECTOS NOCIVOS DEL

SOL durante estos meses y que menos atención han

recibido por nuestra parte: EL ESCOTE Y LAS MANOS.

 

En los últimos años nos hemos concienciado de los

efectos nocivos de la radiación solar y tenemos

mucho cuidado a la hora de proteger nuestra cara,

renovando la crema de protección solar frecuentemente.

Pero, muy a menudo, nos olvidamos

de proteger el dorso de nuestras manos así como

la zona del escote.

Estas dos zonas son especialmente sensibles al

sol y es frecuente la aparición de manchas y rojeces

en ambas localizaciones. Estas pequeñas lesiones

resultan muy desfavorecedoras y, de alguna forma,

“revelan” nuestra edad.

En mi consulta me encuentro con muchas mujeres

con un cutis perfecto y bien cuidado a nivel facial

pero sus manos cuentan una historia muy diferente.

Y, ¿qué podemos hacer para tratar estas dos zonas

tan delicadas y desagradecidas?

En ambos casos es muy importante la protección

solar intensiva, de igual forma que hacemos con la

cara, nunca debemos olvidarnos de aplicar crema

protectora sobre el dorso de nuestras manos y en

el escote.

Cuando ya han aparecido las manchas y rojeces,

en ambas localizaciones, el tratamiento más eficaz

para eliminarlas es la luz pulsada. Se trata de

un tratamiento muy rápido e indoloro, que consigue

eliminar las manchas de origen solar en pocas sesiones

(normalmente entre 2 y 4).

Existen algunos tipos de manchas relacionados

con la edad que no desaparecen con esta técnica,

son las llamadas queratosis actínicas y queratosis

seborreicas. En estos casos debemos aplicar

intervenciones un poco más agresivas pero también

somos capaces de eliminarlas finalmente.

Otro problema común después de años tomando

el sol puede ser un adelgazamiento en la piel

de escote y manos. En esos casos podemos realizar

infiltraciones de vitaminas, ácido hialurónico o

plasma rico en factores de crecimiento para mejorar

el grosor, la textura y la elasticidad de la dermis.

La sustancia que debamos inyectar dependerá

del grado de daño con el que nos encontremos.

Como conclusión, podemos decir que las manos

y el escote sufren de forma especial el paso del tiempo

y el daño solar, envejeciendo a un ritmo distinto

a la piel de la cara si no cuidamos estas zonas

de forma adecuada. Sin embargo, una vez producido

el daño, disponemos de técnicas muy eficaces

para devolver un aspecto juvenil y saludable al dorso

de las manos y a la zona del escote. En estos

casos, es importante actuar cuanto antes y, con los

tratamientos profesionales adecuados a cada circunstancia

y la profilaxis de cuidados personal, los

resultados son increíblemente espectaculares.