8 Febrero, 2016

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Los tumores cutáneos

Hoy os hablaremos de un tema que no sólo afecta a nuestra estética sino también a nuestra salud.

Existen multitud de tumores cutáneos, tanto benignos como malignos. Hoy os daremos unas nociones sobre tres de ellos. Algunos de los tumores más graves e importantes son debidos a la exposición solar por lo que nos gustaría enfatizar la necesidad de una buena protección a este respecto una vez más.

1- Quistes sebáceos: son pequeños tumores benignos y de poca importancia médica pero que pueden afear enormemente nuestra piel. Son enormemente frecuentes y habitualmente se les conoce como “quistes de grasa” aunque, en realidad, lo que contienen es queratina (un componente primordial de nuestra piel y nuestro pelo). Su aspecto es blanquecino y suelen aparecer como bolitas duras con un poro en el centro. Son completamente benignos pero, algunas veces, pueden infectarse y crecer enormemente; por ello es recomendable eliminarlos. Para eliminar un quiste sebáceo completamente es necesario realizar una pequeña cicatriz puesto que es importante extraerlo en su totalidad y en profundidad.

2- Carcinoma basocelular: Se trata de un tumor maligno pero con muy buen tratamiento y perfectamente curable. Es muy frecuente, de hecho se trata del tumor maligno más frecuente del ser humano. La suerte es que se trata de un tumor de fácil curación si lo tratamos correctamente y a tiempo. Puede aparecer con distintas formas pero es muy fácilmente reconocible por cualquier dermatólogo a simple vista. El factor de riesgo principal para la aparición de este tumor es la radiación ultravioleta presente en los rayos solares. El tratamiento consiste en la extirpación completa mediante cirugía, que normalmente podremos hacer bajo anestesia local. Existen también tratamientos en crema e incluso en pastillas pero se reservan para casos específicos. Este tumor tiene un crecimiento muy lento y es muy poco agresivo pero hay que tener en cuenta que cuanto antes lo eliminemos, más pequeña será la cicatriz que dejemos y menos riesgo de que afecte a zonas importantes.

3- Melanoma: se trata de un tumor maligno muy agresivo que puede ser realmente difícil de curar en casos avanzados. Normalmente aparece como una mancha irregular de color negro que crece relativamente rápido. A veces, puede contener ditintos tonos de negro dentro de la misma mancha. Cuando son grandes pueden abultarse e incluso sangrar. Este tumor tiene una relación muy directa con la exposición solar por lo que debemos protegernos adecuadamente. El tratamiento puede requerir cirugía, medicación oral y tratamientos especiales según el caso. Puede ser difícil de tratar por lo que la mejor terapia es la prevención.

En conclusión, estos tumores desde luego afectan a nuestro aspecto estético pero pueden llegar a tener también consecuencias serias para nuestra salud. Una buena prevención evitando exposiciones solares prolongadas y una buena protección son nuestra principal arma a la hora de no desarrollar estos tumores.

Por otro lado, una revisión anual con el dermatólogo puede ayudarnos a verificar que no hay ninguna de estas lesiones empezando a desarrollarse y, en el caso de que las hubiese, nos permite instaurar un tratamiento adecuado y rápido en la mayoría de ellas.