18 febrero, 2019

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Para terminar con nuestra serie sobre las cicatrices, hoy hablaremos sobre los cuidados y tratamientos que podemos brindarles para que sean lo menos evidentes posible.

En primer lugar, debemos saber que el proceso de cicatrización normal puede durar entre 12 y 16 meses, así que debemos tener paciencia para lograr una buena cicatriz.

En segundo lugar, debemos conocer dos circunstancias de cicatrización anómala que son el queloide y la cicatriz hipertrófica. A menudo se confunden pero son muy distintas:

1- El queloide. Se trata de un tumor que crece a partir de una cicatriz quirúrgica o no quirúrgica. Este tumor puede alcanzar un tamaño enorme y sobrepasa los límites de la cicatriz horiginal. Los queloides son extremadamente difíciles de tratar y tienen mucha tendencia a recurrir aunque los extirpemos. Afortunadamente, son extremadamente raros y raramente se producen en pacientes que no sean de raza negra.

2- La cicatriz hipertrófica. Se trata de una cicatriz más ancha o sobreelevada de lo deseable pero que se mantiene en la localización de la herida original sin sobrepasar sus límites. Esta entidad es mucho más habitual que el queloide y es la que, habitualmente, podemos encontrar en un paciente tras cirugía. Igualmente, es importante insistir en que esta situación tampoco es frecuente y que lo normal es que la cicatriz tras una cirugía sea «normal», blanca y fina.

3- Cicatriz hipercrómica. Este último tipo de cicatriz anormal se refiere a las cicatrices que quedan oscuras o rojas pasados los 16 meses de rigor. Suelen deberse a la exposición temprana al sol u otras radiaciones o a enfermedades de base del propio paciente. Cabe destacar que antes de los 16 meses SÍ es normal que las cicatrices sean rojas.

Estos problemas en la cicatrización son mucho más frecuentes en las heridas traumáticas (por un accidente, por ejemplo) que en las heridas quirúrgicas (realizadas en quirófano y con material adecuado).

Pero finalmente,  ¿qué cuidados debemos tener para lograr la mejor cicatriz posible? Hay que tener en cuenta que estos tratameintos deben realizarse durante los 16 meses posteriores a sufrir la herida tanto si ésta es quirúrgica como si es accidental:

  1. Protección solar. Quizás es el punto más importante. Durante los primeros meses, hasta que la cicatriz sea completamente madura (blanca) debe evitarse la exposición solar de las heridas. Esto se conigue mediante cremas protectoras, parches de silicona opacos o, simplemente, cubriendo la cicatriz con la ropa. En el caso que se desee tomar el sol, nunca recomendamos hacerlo antes de los 30 días tras una intervención para, posteriormente, realizar suempre una buena cobertura con crema solar antes de la exposición.
  2. Hidratar la piel. Durante el primer mes tras una cirugía, es suficiente con usar una crema hidratante normal pero de forma frecuente y en buena cantidad. La piel debe estar excelentemente hidratada en esre momento para que la curación sea óptima.
  3. Masaje. El masaje directo de la herida estimula una buena orientación de las fibras cicatriciales y elásticas, impidiendo que aparezcan cordones gruesos y tensos. Este masaje debe empezar en el momento en el que la herida esté bien cerrada (habitualmente 15 días tras la cirugía) y mantenerse en el tiempo según las indicaciones del cirujano (muchas veces hasta los 16 meses). Normalmente sólo debe realizarse una vez al día y durante poco rato a menos que el cirujano indique otra cosa.
  4. Usar aceites o cremas cicatrizantes. El aceite de rosa mosqueta, el de argán, etc.. tienen propiedades que ayudan a la maduración de las cicatrices, por lo que son interesantes asociados al masaje. Las cremas cicatrizantes suelen ser fórmulas que contienen alguno de estos principios activos junto a silicona y otras sustancias como pantallas solares que ayudan en la formación de la cicatriz. No son milagrosas y suelen ser muy caras pero ayudan en el proceso cuando se asocian al masaje adecuado.
  5. Prendas de presión. Son muy eficaces para cicatrices extensas como quemaduras, especialmente en los niños. Evitan que las cicatrices se eleven y hagan cuerdas duras y fuertes. Como contrapartida, son muy incómodas, especialmente en los meses cálidos.
  6. Usar parches de silicona. Son muy interesantes cuando las cicatrices están sobreelevadas porque ayudan a aplanarlas. Son como prendas de presión «en miniatura» por lo que las usamos en cicatrices poco extensas . También son interesantes en verano puesto que protegen del sol y pueden dejarse pegadas durante 5 días sin cambiarlas por lo que resultan muy cómodas. El único inconveniente que tienen es su coste elevado.
  7. Aparatología médica. Algunos tratamientos médicos con determinada tecnología pueden mejorar el aspecto de las cicatrcies, incluso tiempo después de que hayan madurado. El laser de erbio y la radiofrecuencia nanofraccionada (Venus Viva) son los únicos tratamientos efectivos cuando hablamos de aparatología. Personalmente, preferimos el Venus Viva al laser puesto que las sesiones son algo más económicas, menos dolorosas y, además, produce un efecto tensor muy favorecedor sobre la piel.
  8. Medicina regenerativa. Existen algunos tratamientos de medicina regenerativa que permiten mejorar nuestras cicatrices de forma eficaz. Estas técnicas implican la inyección de sustancias acrtivas endógenas en las cicatrices. El plasma rico en plaquetas (PRP) se extrae de la sangre del paciente y mejora la formación de vasos sanguíneos en la cicatriz, mejorando su aspecto y consistencia. La inyección de pequeñas cantidades de grasa del propio paciente también puede mejorar una cicatriz de forma espectacular, gracias a las células madre contenidas en esa grasa. La inyección directa de células madre aisladas será un tratamiento altamente eficaz en el futuro pero, en la actualidad, no es legal usarlo para mejorar las cicatrices.