Cirugía facial



Con la edad, el proceso de envejecimiento nos afecta a todos, aparecen las arrugas, el descolgamiento y se pierde grasa de ciertas zonas de la cara. Cada uno de estos problemas tiene solución y nosotros podemos ofrecérsela. La cirugía de lifting facial es una técnica que en manos expertas produce unos efectos inmediatos, naturales y duraderos.

 

Intervenciones

Sin duda, la mirada dice mucho de nosotros mismos, de nuestro estado de ánimo y de nuestra salud. Los ojos son nuestra carta de presentación ante los demás y lo primero en lo que nos fijamos al conocer a alguien. La cirugía de los párpados puede rejuvenecer el rostro de forma espectacular, eliminar las bolsas y alegrar la mirada.

La blefaroplastia superior es, junto a la otoplastia, posiblemente la intervención con mejor relación dificultad/éxito de toda la cirugía estética.

En muchos casos, además, el exceso de piel en el párpado superior no es solamente una cuestión estética sino médica. Esto es así porque un párpado caído puede suponer una dificultad en la visión e, incluso, un problema corneal porque las pestañas lleguen a rozar con el globo ocular (triquiasis).

Esta intervención consiste en eliminar la piel sobrante del párpados superior y, habitualmente, también la bolsa grasa a este nivel.

Se trata de una intervención de apenas 45 minutos tras la cual el paciente puede marcharse a casa sin problema.

Los resultados suelen ser excelentes y el nivel de “sacrificio” que se requiere por parte del paciente es muy bajo, con una recuperación muy rápida. Los ojos aparecen rejuvenecidos desde la primera semana, con una mirada más limpia y alegre. Además, las complicaciones en esta cirugía son prácticamente inexistentes y las cicatrices quedan ocultas en el pliegue natural del párpado superior.

Por todo ello, se trata de una intervención muy recomendable cuando se empiece a notar un exceso de piel a este nivel.

Los resultados, como hemos comentado, son casi siempre excelentes aunque debemos tener en cuenta un pequeño detalle: hay pacientes con un peso importante en el párpado superior cuyo problema no radica en la piel del párpado si no en un nivel excesivamente bajo de sus cejas. En estos casos debemos asociar un procedimiento de suspensión de la ceja además de la blefaroplastia.

Esta cirugía puede hacerse sin ningún problema bajo anestesia local y sin ingreso.

Los puntos se retiran al cabo de una semana y puede recuperarse el ritmo de vida habitual a partir de ese mismo momento.

Además, el postoperatorio no es en absoluto doloroso pero sí es necesaria la utilización de una serie de colirios para mejorar el confort durante los primeros días.

Blefaroplastia superior en párpado asiático

Los párpados superiores de tipo asiático constituyen un reto quirúrgico puesto que son bastante distintos de los párpados occidentales.

El párpado asiático no presenta pliegue palpebral, de forma que la piel del mismo desciende directamente desde la ceja hasta las pestañas. Esta situación es similar a la que ocurre en el párpado superior occidental en el anciano (el ligamento que forma el pliegue palpebral se va debilitando con la edad); por esa razón, los párpados asiáticos parecen envejecidos antes que los occidentales.

Algo a tener en cuenta es que este tipo de párpado no es exclusivo de las razas asiáticas. En nuestro medio muchas personas presentan una debilidad congénita del pliegue palpebral y lucen párpados similares a los orientales.

La mirada de estas personas occidentales, especialmente en las mujeres, resulta siempre atractiva y exótica pero a partir de los 35 años se produce un envejecimiento precoz de estos párpados superiores.

Tanto en los pacientes asiáticos como en los occidentales con este rasgo, la intervención consiste en eliminar el exceso de piel del párpado (como en la blefaroplastia clásica), eliminar una cinta de músculo orbicular y aplicar un par de puntos en los planos profundos para “crear” un nuevo pliegue palpebral.

Esta es una intervención más compleja que la blefaroplastia superior habitual pero igual de agradecida. La recuperación también es igual de rápida y sencilla, por lo que es una cirugía extremadamente agradecida.

La blefaroplastia inferior es una técnica bastante más compleja que la blefaroplastia superior pero el efecto rejuvenecedor que produce en el rostro es espectacular.

En el párpado inferior podemos tener básicamente dos problemas: un exceso de laxitud en la piel y un exceso de bolsas grasas.

1. Blefaroplastia transconjuntival o percutánea:

Si el problema es un exceso de bolsas pero la piel presenta una buena elasticidad, la solución es sencilla puesto que pueden eliminarse estas bolsas a través de una pequeña incisión en la conjuntiva ocular (vía transconjuntival) o en la piel (vía percutánea). Estas incisiones son tan pequeñas que resultan invisibles en unos días.

2. Blefaroplastia transcutánea

Si el problema es un exceso de laxitud en la piel, será necesario realizar una blefaroplastia transcutánea, es decir, recortando toda la piel sobrante y tensando bien el párpado para que quede firme y estirado.

Esta técnica deja una cicatriz a lo largo del reborde de las pestañas pero que resultará prácticamente imperceptible en uno o dos meses.

Todas estas técnicas pueden realizarse de forma aislada o combinada según el caso. Habitualmente pueden hacerse bajo anestesia local y sin ingreso.

Los puntos se retiran en una semana y la recuperación suele ser muy rápida aunque es habitual que se produzcan más moretones que con la blefaroplastia superior.

En definitiva, la blefaroplastia inferior es otra técnica relativamente sencilla con unos resultados espectaculares en cuanto a rejuvenecimiento facial.

Los puntos se retiran al cabo de una semana y puede recuperarse el ritmo de vida habitual a partir de los 10 o 15 días.

Además, el postoperatorio no es en absoluto doloroso pero sí es necesaria la utilización de una serie de colirios para mejorar el confort durante los primeros días.

La blefaroplastia superior es una técnica sencilla que permite rejuvenecer de forma muy espectacular el rostro y la blefaroplastia inferior es una técnica un poco más compleja que nos soluciona completamente los problemas de bolsas y flacidez en el párpado inferior.

La blefaroplastia completa consiste en asociar estas dos técnicas en una sola intervención. El efecto de rejuvenecimiento que se produce con esta cirugía es, en efecto, muy espectacular. Los ojos revelan nuestra edad, nuestras emociones, nuestro cansancio… y una mirada fresca y relajada puede cambiar de forma radical nuestro aspecto.

Esta intervención puede realizarse también bajo anestesia local aunque se trata de una cirugía más larga, de aproximadamente dos horas de duración. Por este motivo muchos pacientes prefieren realizarla bajo anestesia general. Tras la cirugía, el paciente puede marcharse a casa en pocas horas.

La recuperación de esta intervención, evidentemente, es un poco más compleja que cuando hacemos una blefaroplastia superior o una blefaroplastia inferior por separado. La inflamación y los hematomas son más abundantes y duraderos.

Se trata de una intervención cuyo postoperatorio no es nada doloroso pero que puede suponer una hinchazón de la zona periocular de aproximadamente 15 días.

Debido a su postoperatorio un poco más largo que en las técnicas simples, el resultado final se verá aproximadamente a los dos meses de la intervención; pero a los 15 días tras la cirugía este resultado ya suele ser muy visible y natural.

De esta forma, la blefaroplastia completa constituye una de las intervenciones con mejores resultados en cirugía estética, habitualmente realizada con anestesia local, sin ingreso y con una recuperación completa a los pocos días.

Por su localización central en la cara, la nariz es un elemento que influye de forma determinante en cuanto a la belleza y las proporciones faciales. En nuestro equipo no creemos en cirugías que cambien por completo la fisonomía de la persona si no que nos centramos en restaurar y mejorar aquellos elementos excesivamente marcados o disruptores de la nariz de forma sutil. De este modo conseguimos que los pacientes sigan reconociendo sus rasgos pero mejorando la armonía de su rostro.

La rinoplastia es una cirugía encaminada a mejorar el aspecto de la nariz. Gracias a esta técnica podemos modificar la forma y el ángulo del dorso nasal, el tamaño de la punta nasal, la anchura global de la nariz, el tamaño de las alas nasales….

Además, durante este tipo de intervenciones, podemos mejorar mucho más que el aspecto estético de la nariz; al mismo tiempo podemos corregir distintos problemas funcionales que dificulten la respiración como las hipertrofias de cornetes o las desviaciones de tabique.

Se trata, por tanto, de una cirugía “a medida” de lo que cada paciente necesite.

Desde el equipo del Dr. Vernetta nos gusta insistir sobre la importancia de personalizar cualquier cirugía, según dictan las normas de la “Nueva Cirugía Estética”, pero cuando hablamos de rinoplastia, esta máxima se vuelve más imprescindible que nunca.

1. ¿Rinoplastia abierta o rinoplastia cerrada?

La rinoplastia puede realizarse de dos formas distintas, abierta o cerrada. La rinoplastia cerrada se realiza sin dejar cicatrices visibles en la piel, trabajando por dentro de las fosas nasales sin exponer por completo el “esqueleto nasal”.

La ventaja de esta técnica es precisamente la falta de cicatrices externas pero tiene numerosos inconvenientes derivados de la mala visualización de los tejidos.

La rinoplastia abierta se realiza a través de un pequeño corte en la base de la nariz de forma que podemos exponer todo el “esqueleto” nasal.

before and after plastic surgery of the nose

Gracias a esta buena exposición de los tejidos, podemos trabajar perfectamente cada aspecto estético y funcional comprobando a cada paso que la armonía de todos los componentes nasales se mantiene a medida que trabajamos una u otra zona.

Esto es importante puesto que al rebajar el dorso nasal, por ejemplo, la nariz globalmente cambia su anchura y, al perfilar la punta nasal, por otro lado, su relación con el dorso también cambia, etc…

Siguiendo las directrices de la “Nueva Cirugía Estética”, la técnica que nos proporciona resultados más naturales es la rinoplastia abierta, sin duda. Lo que pretendemos es mejorar aquellos aspectos de la nariz que más preocupan al paciente pero sin cambiar su cara ni su personalidad.

Las narices operadas mediante la técnica cerrada a menudo parecen estereotipadas como si hubiesen salido de una cadena de montaje, prácticamente iguales para todos los pacientes.

Por otro lado, la cicatriz de una rinoplastia abierta es prácticamente invisible puesto que queda en una zona natural de sombra en nuestra cara y habitualmente el proceso de cicatrización en este punto es excelente.

En definitiva, si buscamos una nariz armónica y natural, la mejor técnica será una rinoplastia abierta. Si nuestra prioridad es evitar las cicatrices deberemos decantarnos por una técnica cerrada.

Nuestra preferencia personal es la técnica abierta en un 95% de los casos, dejando la técnica cerrada sólo para aquellos pacientes en los que conozcamos que sufren una cicatrización inadecuada.

2. Aspectos que pueden mejorarse

Puede mejorarse el dorso nasal mediante un raspado de los huesos que a veces pueden formar una giba este nivel.

La punta nasal es otro punto que puede mejorarse en distintos aspectos. Podemos adelgazar la punta, mejorar la relación entre punta y dorso, mejorar el ángulo o evitar el movimiento indeseado que, en ocasiones, se produce en la punta nasal cuando el paciente sonríe.

Las alas nasales también pueden mejorarse, disminuyendo el tamaño de las mismas o de los orificios nasales.

También pueden mejorarse los elementos respiratorios como el tabique nasal o los cornetes para mejorar la respiración.

Existen otros aspectos de la nariz y fosas nasales que podemos tratar. Se trata, en efecto, de una de las intervenciones técnicamente más ricas y complejas por lo que el tipo de cirugía debe individualizarse de forma extraordinaria.

Una rinoplastia debe realizarse con anestesia general para asegurar un resultado estéticamente óptimo y un postoperatorio agradecido e indoloro.

Habitualmente recomendamos 24h de ingreso para evitar cualquier complicación postoperatoria.

El postoperatorio de esta intervención suele ser excelente y la recuperación suele ser completa en 30 días.

En el momento en el que el/la paciente abandona el quirófano, se coloca un taponamiento nasal evita que se acumule sangre y una férula externa que mantiene la sujeción del dorso nasal.

El taponamiento se retira en 48h, tras las cuales el paciente podrá respirar con normalidad.

Durante la primera semana, el/la paciente deberá tomar un tratamiento antiinflamatorio y antibiótico y es recomendable seguir un reposo relativo pero nunca debe padecer dolor importante.

Al cabo de 7 días se retira la férula y el/la paciente puede reanudar una vida normal aunque puede mantenerse cierta inflamación durante un mes.

A partir de esta primera semana, el/la paciente podrá llevar una vida completamente normal exceptuando la realización de esfuerzos físicos. A los 30 días ya se podrá reiniciar cualquier actividad física o deportiva intensa aunque recomendamos no participar en deportes de contacto hasta el 2º mes.

 

Se trata de una de las intervenciones más agradecidas de toda la cirugía estética.

Con ella conseguimos unos resultados excelentes en pacientes de todas las edades, habitualmente bajo anestesia local y sin ingreso.

Esta intervención puede realizarse a partir de los ocho años de edad en cualquier niño o adulto que presente un complejo con el aspecto de sus orejas.

La cirugía suele ser bastante sencilla y las cicatrices quedan completamente ocultas en la parte posterior de la oreja.

Existen varias técnicas según lo que necesite cada caso. En algunos casos debemos doblar el cartílago auricular para darle una forma adecuada, en otros casos debemos eliminar un exceso de cartílago para reducir el tamaño o la proyección de las orejas, en otros pacientes deberemos sujetar el pabellón auricular al hueso para “pegar” las orejas al cráneo y, en otros casos, necesitaremos combinar todo lo anterior.

Excepto en niños de menos de 10-12 años, esta intervención puede hacerse siempre bajo anestesia local y sin ingreso.

Normalmente, el paciente puede volver a su vida laboral de forma prácticamente inmediata. Tras la intervención, el paciente llevará un vendaje durante 48 horas para posteriormente sustituirlo por una simple banda elástica.

Esta intervención prácticamente no tiene complicaciones y es una cirugía muy recomendable desde el mismo momento en el que aparece un complejo.

La posibilidad de realizarla bajo anestesia local y de forma ambulatoria así como los buenos resultados, supone que tomar la decisión de someterse a esta cirugía sea siempre algo relativamente sencillo y que compensa a todos nuestros pacientes.

 

Se trata de una de las intervenciones más complejas de toda la cirugía estética y, al mismo tiempo, una de las que consigue resultados más espectaculares.

Existen muchos tipos de lífting facial según la zona de la cara que deseemos trabajar: el lífting frontal, el lífting de tercio medio, el del tercio inferior o el mini-lífting. Cada uno de ellos es adecuado para un tipo de paciente distinto por lo que es imprescindible una buena valoración de cada caso antes de decantarnos por uno o por otro.

Es importante saber que la mayoría de líftings tienen un efecto limitado que habitualmente cuantificamos en unos diez años. Después de este tiempo será necesario recurrir a un nuevo lífting para volver a tensar todas las estructuras.

Por ello, en nuestra opinión, hay que intentar realizar el primer lifting facial más allá de los 60 años, para no acumular demasiadas intervenciones de este tipo en un mismo rostro. De esta forma siempre garantizaremos un aspecto natural de la cara.

Las técnicas de mini-lifting cada vez están más de moda y consiguen un buen rejuvenecimiento del tercio inferior de la cara sin necesidad de una cirugía extensa. Además, es posible realizarlo antes de los 60 años con muy buenas garantías.

www.drvernetta.com

 

 

 

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  1. El lífting frontal es una técnica que actualmente se realiza casi siempre mediante endoscopia para evitar las cicatrices extensas que producía la técnica clásica. Es útil para levantar la zona de las cejas. Muchas veces conseguimos un efecto similar con una buena utilización de las inyecciones de bótox o con una técnica de elevación de cejas con mínima incisión, por lo que es un tipo de lífting reservado solamente para casos muy específicos.
  2. El lífting del tercio medio de la cara se realiza a través de unas incisiones a lo largo del contorno de la oreja y nos permite tensar la piel y la musculatura a nivel de las mejillas. Es importante realizar un tensado de la capa muscular que subyace a la piel para que el resultado sea duradero.
  3. El lífting de tercio inferior y cuello suele asociarse al lífting de tercio medio ya que las incisiones que necesitamos para realizarlo son prácticamente las mismas. Permite tensar la piel flácida del cuello y de la región mandibular. Es el lífting que proporciona resultados más visibles y agradecidos pero suele suponer una inflamación importante de los tejidos, así como la aparición de moretones.
  4. El mini-lífting es una intervención especial dentro de este grupo puesto que puede realizarse con anestesia local y sin ingreso. Usamos solamente una incisión alrededor de la oreja para conseguir un tensado de la zona mandibular. El efecto sobre esta zona es muy rejuvenecedor pero apenas se notará un estiramiento a otros niveles.

 

Excepto en el caso del mini-lifting, que puede realizarse bajo anestesia local y sin ingreso, el resto de técnicas deben hacerse bajo anestesia general y con un ingreso que habitualmente se extiende hasta las 48h.

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El postoperatorio inmediato no es doloroso para ninguna de estas técnicas pero el nivel de inflamación y moretones dependerán de lo extensa que hayamos tenido que hacer la disección de los tejidos.

De esta forma, en el caso del mini-lifting, la inflamación suele haber desaparecido al 90% en 15 días mientras que un lífting de tercio medio puede tardar un mes en recuperarse y un lífting completo de tercio medio, inferior y cuello puede demorarse hasta los dos meses.

Los puntos se retiran en todos los casos entre los 10 y los 15 días tras la intervención

 

 

 

 

 

 

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