Cirugía de la mama



El pecho constituye uno de los elementos centrales en cuanto a la belleza femenina. En nuestro equipo somos muy conscientes de ello y sabemos que un buen resultado empieza con valoración individualizada de cada caso. Para ello utilizamos las técnicas más novedosas para el estudio y medición de la mama y proporcionamos a nuestras pacientes la mejor solución adaptada a sus deseos y expectativas.

 

Intervenciones

1. Implantes de silicona VS aumento con grasa autóloga

La primera pregunta que debemos responder cuando una paciente se plantea aumentar su pecho es: ¿Implantes de silicona o grasa autóloga?

El aumento mamario con grasa de nuestro propio cuerpo es una forma fantástica de aumentar el volumen de los senos sin tener que recurrir a ningún material extraño. Esta grasa no produce ningún tipo de rechazo ni reacción indeseable puesto que pertenece al propio organismo de la paciente.

Pero esta técnica tiene ciertas limitaciones. En primer lugar, no podemos realizar grandes aumentos de volumen (como máximo unos 250cc por mama); en segundo lugar, es necesario que la paciente tenga zonas con grasa disponible para liposucción (aproximadamente 1000-1500 cc); y, por último, esta técnica no puede usarse para “corregir” la forma de una mama, por ejemplo en el caso de las mamas tubulares. Así pues, si queremos un aumento de volumen más grande, tenemos que mejorar la forma de la mama o estamos frente a una paciente muy delgada, el aumento de pecho deberá realizarse mediante prótesis de silicona.

2. Tipos de implantes

La segunda pregunta que debemos responder es: ¿Prótesis redondas o anatómicas?

Depende de lo que busque o necesite cada paciente. Para un resultado más natural o para mejorar “la forma” de una mama usaremos prótesis anatómicas (en forma de gota); para un aumento de volumen puro en un pecho que ya tiene una bonita forma, podemos usar una prótesis redonda. Las prótesis redondas también pueden usarse en aquellas pacientes que nos piden expresamente “tener un pecho bien redondo”.

Lo importante es elegir la prótesis más adecuada a las medidas de cada paciente, así como al grosor y a la calidad de sus tejidos. Disponemos de cientos de modelos distintos de implantes mamarios para poder escoger el más adecuado en cada caso.

Además, disponemos de tecnologías que nos permiten simular resultados usando distintas prótesis, de forma que la paciente puede participar activamente en la elección de sus implantes http://ow.ly/w9v79

Los implantes que utilizamos siempre deben ser de la máxima calidad y de gel de silicona de alta cohesividad. Este tipo de implantes no se rompen de forma espontánea y no deben cambiarse nunca. Incluso en el caso de una rotura traumática a causa de un accidente de tráfico, por ejemplo, este tipo de gel de silicona no se escapa de su posición original y, por lo tanto, no produce ningún tipo de problema de salud. Se trata, por lo tanto, de implantes extremadamente seguros y garantizados para toda la vida.

3. Planos de colocación del implante

Una vez hemos decidido qué tipo de prótesis debemos usar en una paciente en concreto, es hora de decidir: ¿En qué plano debemos colocar el implante?

Existen básicamente 3 planos posibles donde situar una prótesis de mama: Subglandular (entre la glándula y el músculo pectoral), submuscular (por debajo del músculo pectoral) o “Dual-Plane” (la mitad superior del implante por debajo del músculo y la mitad inferior del implante por debajo de la glándula.

No hay un plano mejor o peor en términos absolutos, en este caso también es necesario individualizar para cada paciente.

  • Las prótesis en el plano Subglandular (o subfascial) son sencillas de colocar y no afectan en absoluto a la función muscular, por lo que es el plano más adecuado para las deportistas muy activas (de élite). Sin embargo, es necesario que la paciente tenga una buena cobertura cutánea o se notarán mucho los rebordes del implante.
  • Para pacientes delgadas con poca cobertura cutánea, preferimos el plano submuscular. En este plano, el músculo pectoral cubre totalmente a la prótesis y “disimula” y suaviza sus bordes. De esta forma, el resultado es mucho más natural que el que conseguimos en el plano subglandular para estas pacientes más delgadas. El problema del plano submuscular es que el músculo pectoral tiene unas inserciones muy fuertes a nivel de las costillas, lo que puede provocar que las prótesis queden un poco altas en algunas pacientes (sobretodo las más deportistas).
  • Para solucionar este pequeño problema, se desarrolló el plano dual “Dual-Plane”, gracias al cual desinsertamos el músculo de las costillas y permitimos que la prótesis caiga de forma más natural por debajo de éste. El músculo sigue cubriendo la parte superior del implante por lo que mantenemos esos rebordes suaves pero las prótesis quedan más naturales en su margen inferior. Este plano cada vez es más usado puesto que proporciona las ventajas de los dos planos anteriores y minimiza sus inconvenientes en la mayoría de pacientes.

Lo más importante, una vez más, es que cada paciente tiene su indicación y su plano ideal.

4. Tipos de incisión

Y la última cuestión que debemos plantearnos antes de la cirugía: ¿qué incisión debemos usar? Esta quizás es la cuestión que más preocupa a la paciente porque busca el mejor resultado estético posible y quiere que la cicatriz sea lo más invisible que se pueda conseguir.

Básicamente, podemos usar tres incisiones distintas: por la axila, por la areola o por el surco submamario. Las tres permiten colocar el implante en el plano que hayamos decidido, pero cada una tiene sus propias ventajas e inconvenientes.

  • Cicatriz axilar: gracias a esta incisión podemos realizar un aumento de pecho de forma muy sencilla técnicamente si colocamos el implante en un plano retromuscular puro. Hacer un buen plano dual puede ser realmente complejo con esta incisión. Estéticamente la cicatriz suele quedar muy bien oculta en el pliegue de la axila, pero un 1 % de las pacientes harán cicatrices hipertróficas que son muy visibles en esta zona. Otro inconveniente de esta incisión es que solo podemos colocar prótesis redondas. Las prótesis anatómicas no pueden situarse con suficientes garantías en su posición correcta. Además, cualquier cirugía de revisión que tengamos que hacer al cabo de los años nos obligaría a hacer una nueva cicatriz en otra localización.
  • La vía areolar: ha sido la vía más usada durante muchos años. El resultado estético suele ser excelente, pero tiene una serie de inconvenientes médicos que están haciendo que cada vez se abandone más esta incisión. Al hacer esta incisión a nivel de la areola, debemos cortar la glándula mamaria hasta llegar al plano deseado. Esto provoca que los gérmenes que existen de forma natural en esta glándula, se adhieran a la prótesis cuando la introducimos. Además, el corte de este tejido glandular provocará quistes e infecciones en caso de que la paciente quiera dar el pecho en el futuro. Por último, la cicatriz que queda en medio de la glándula mamaria puede dificultar el estudio con mamografías.
  • El surco submamario: la gran mayoría de cirujanos expertos en mama en todo el mundo está cambiando la antigua vía areolar por esta otra incisión. En primer lugar, la cicatriz suele ser de gran calidad y, además queda oculta bajo la propia mama. En segundo lugar, nos permite colocar el implante directamente en el plano deseado sin tener que cortar la glándula y, por tanto, sin exponer el implante a gérmenes ni dejar cicatrices en medio del tejido glandular. Como última ventaja, si realizamos esta incisión, la paciente podrá dar el pecho sin ningún riesgo.

Un aumento de pecho puede realizarse bajo anestesia local pero en nuestro equipo nunca realizamos esta intervención de esa forma.

El motivo de que prefiramos la anestesia general es que la musculatura de la paciente debe encontrarse completamente relajada durante la cirugía para conseguir el mejor resultado estético y el mejor estado postoperatorio posibles.

Cuando se realiza esta intervención bajo anestesia local, el periodo postoperatorio es muy doloroso y puede prolongarse más de un mes y medio, mientras que, cuando usamos una anestesia general, el postoperatorio es muy agradecido e indoloro.

Habitualmente recomendamos 24h de ingreso para evitar cualquier complicación postoperatoria.

Silicone breast implant

El postoperatorio de esta intervención suele ser excelente y la recuperación suele ser completa en 30 días.

En el momento en el que la paciente abandona el quirófano, se coloca un vendaje compresivo que minimiza el movimiento del pecho y evita que se acumule sangre. Gracias a este vendaje no es necesaria la colocación de ningún tipo de drenaje.

Este vendaje debe mantenerse un mínimo de 48h, tras las cuales podrá retirarse y colocarse un sujetador de tipo deportivo.

Durante la primera semana, la paciente deberá tomar un tratamiento antiinflamatorio y antibiótico y es recomendable seguir un reposo relativo pero nunca debe padecer dolor importante. Es normal sentir pequeñas molestias o punzadas pero en ningún caso debe padecer dolor intenso.

A partir de la primera semana, la paciente podrá llevar una vida completamente normal exceptuando la realización de esfuerzos físicos. A los 30 días ya se podrá reiniciar cualquier actividad física o deportiva intensa.

Actualmente estamos realizando aumentos mamarios con grasa de la propia paciente, sin utilizar ningún tipo de prótesis. Esta técnica tiene numerosas ventajas: requiere unas incisiones mínimas en el surco submamario, todo el material implantado pertenece a la propia paciente por lo que no se dan problemas de rechazo y se trata de un implante definitivo.

Estamos convencidos que esta intervención terminará sustituyendo la necesidad de prótesis en el futuro, aunque actualmente no todas las pacientes son candidatas a ella puesto que todavía no permite grandes aumentos de volumen (alrededor de unos 200g por mama) y es necesario que la paciente tenga un exceso de grasa que podamos utilizar.

Esta técnica permite corregir asimetrías de volumen mamario pero no permite el remodelado profundo de la glándula que es necesario en los casos de mamas tubulares. Está especialmente indicada en aquellas pacientes que quieran someterse a una lipoescultura de caderas o de abdomen y que además quisieran aumentar el pecho de forma moderada.

Hoy en día podemos decir que el cáncer de mama es, afortunadamente, una enfermedad que se cura. Para ello, la mujer debe armarse de valor, apoyarse en su familia y ponerse en manos de sus médicos. Pero nosotros pensamos que, una vez superado ese trance, debemos llevar ese proceso hasta el final y devolver a la mujer no sólo la salud, sino también la figura y la seguridad en sí misma. Por ello ofrecemos a nuestras pacientes todas las técnicas de reconstrucción mamaria, para que al fin puedan cerrar una etapa y mirar al futuro con optimismo. Hasta ahora, estas técnicas se dividían en aquellas que se realizan con tejidos de la propia paciente y aquellas que se llevan a cabo con prótesis. Actualmente estamos obteniendo resultados excelentes combinando ambas técnicas.

El Dr Vernetta es el responsable de la sección de Cirugía Plástica y Reconstructiva del aclamado Barcelona Breast Cancer Center, un nuevo centro encargado del tratamiento integral de las pacientes con cáncer de mama, compuesto por algunos de los más prestigiosos profesionales de toda España en este campo.

El BBCC aspira a convertirse en un referente nacional e internacional en cuanto al tratamiento de esta patología y con la incorporación del Dr Oriol Vernetta pretende ofrecer a sus pacientes no sólo el mejor tratamiento oncológico sino también las mejores opciones reconstructivas y estéticas.

Cuando hablamos de cáncer de mama nos estamos refiriendo a una patología con múltiples e importantes repercusiones en la vida de una mujer y en la de su entorno. Por ello, el Barcelona Breast Cancer Center engloba a algunos de los mejores expertos en patología mamaria; especialistas en oncología, ginecología, anatomía patológica, soporte psicológico, radioterapia y, finalmente, cirugía reparadora.

La misión del Dr Vernetta en este prestigioso centro será la de cerrar el último capítulo de tratamiento de la enfermedad: el de la recuperación de la imagen corporal, el de la autoestima y el de la feminidad.

Un pecho descolgado es una de las consultas más frecuentes de cirugía estética por parte de las mujeres en todo el mundo.

Ésta es una circunstancia que causa frustración y baja autoestima en las mujeres, incluso más que el hecho de tener un pecho pequeño, por ejemplo.

Existen múltiples factores para que un pecho “se caiga” pero básicamente son dos:

  • Un peso excesivo
  • Una mala calidad de la piel

El primer punto parece obvio, cuando un pecho es muy grande y pesado, como a consecuencia de un sobrepeso o de un embarazo, éste tiende a caer.

Si la paciente es joven, cuando se recupere el peso normal de los senos, éstos podrán recuperar igualmente su altura. El problema llega cuando también existe una mala calidad cutánea sobreañadida puesto que entonces la piel carece de la elasticidad necesaria para regresar a su sitio.

La piel es como una goma elástica, tiene bastante capacidad de recuperación (más capacidad cuanto más jóvenes somos) pero tiene un límite; si la piel se estira más allá de este límite se producen roturas a nivel de la dermis y se vuelve incapaz de recuperar su posición inicial.

No hay que confundir un “pecho caído” con un “pecho vacío”. Muchas veces, después de la lactancia, las glándulas mamarias pueden atrofiarse y dar la apariencia de un pecho vacío y falsamente caído (pseudoptosis).

Distinguir entre un pecho caído y un pecho vacío es muy importante para acometer su corrección.

Un pecho vacío puede recuperarse colocando unos implantes de silicona adecuados mientras que un pecho caído necesitará una elevación mamaria con múltiples cicatrices (mastopexia).

Aunque en algunos casos coexisten ambas situaciones, podemos saber si un pecho está caído colocando el dedo a nivel del surco submamario y observando si el pezón se encuentra por encima o por debajo de ese nivel. Si el pezón se encuentra más bajo que el surco, entonces estamos ante un pecho caído; mientras que si el pezón está al mismo nivel que el surco submamario o por encima de éste, se tratará de un pecho vacío.

La mastopexia consiste básicamente en recortar la piel sobrante y recolocar la glándula mamaria en una posición más adecuada. Para ello debemos realizar una cicatriz alrededor de la areola, otra cicatriz en el surco submamario y una tercera cicatriz vertical.

 

Estas cicatrices suelen ser poco visibles al cabo de 12 meses pero nunca serán invisibles. Estas cicatrices deben entenderse como la solución a un problema mayor y, aunque no sean invisibles, suelen ser muy bien toleradas.

Para elevaciones muy de menos de 2 o 3 cm, es posible conseguir resultados muy aceptables solamente con una cicatriz alrededor de las areolas.

Es importante entender que no existen atajos para una buena elevación de pecho, las técnicas “sin cicatrices” o incluso “sin cirugía” nunca pueden conseguir recuperar una piel flácida y rota.

Una mastopexia es una intervención que debe hacerse bajo anestesia general para garantizar un buen resultado estético y un postoperatorio cómodo e indoloro.

Habitualmente recomendamos 24h de ingreso para evitar cualquier complicación postoperatoria.

 

El postoperatorio de esta intervención suele ser excelente y la recuperación suele ser completa en 30 días.

En el momento en el que la paciente abandona el quirófano, se coloca un vendaje compresivo que minimiza el movimiento del pecho y evita que se acumule sangre. Gracias a este vendaje no es necesaria la colocación de ningún tipo de drenaje.

Este vendaje debe mantenerse un mínimo de 48h, tras las cuales podrá retirarse y colocarse un sujetador de tipo deportivo.

Durante la primera semana, la paciente deberá tomar un tratamiento antiinflamatorio y antibiótico y es recomendable seguir un reposo relativo pero nunca debe padecer dolor importante. Es normal sentir pequeñas molestias o punzadas pero en ningún caso debe padecer dolor intenso.

A partir de la primera semana, la paciente podrá llevar una vida completamente normal exceptuando la realización de esfuerzos físicos. A los 30 días ya se podrá reiniciar cualquier actividad física o deportiva intensa.

www.drvernetta.com

 

Un pecho excesivamente grande puede resultar tan poco satisfactorio estéticamente para una mujer como un pecho excesivamente pequeño pero, además, un pecho muy grande supone también un problema de salud más allá de la estética.

Un pecho grande y pesado produce cambios posturales importantes que provocarán dolores de espalda y molestias en el cuello. El exceso de pecho también supone que los tirantes del sujetador se claven en los hombros produciendo dolor y malestar continuo.

No en vano, la cirugía de reducción de pecho es una de las intervenciones que más satisfacción produce a las pacientes. Con una técnica relativamente sencilla somos capaces de mejorar la estética y la posición del pecho para darle un mejor aspecto, al mismo tiempo que elevamos el centro de gravedad le cuerpo y solucionamos los problemas de postura, de espalda y hombros a la paciente.

A menudo, un pecho grande y pesado es también un pecho caído. Este factor agrava la posición anormal del centro de gravedad de la paciente, empeorando su postura y sus dolores de espalda.

La técnica de reducción mamaria es capaz de elevar el pecho al mismo tiempo que elimina el exceso de peso, por lo que se convierte en una cirugía extremadamente agradecida para este tipo de mujeres.

 

 

 

 

 

 

La técnica es muy parecida a la de la elevación mamaria (mastopexia) pero eliminado toda la glándula mamaria y grasa sobrante además de eliminar el exceso de piel.

Es necesario realizar tres cicatrices: una alrededor de la areola, otra en el surco submamario y otra vertical que une las dos anteriores.

Gracias a esta técnica podemos reducir cualquier pecho al volumen deseado. Dependiendo de lo grandes que sean las mamas en el momento inicial, podemos adaptar la cirugía para conseguir el mejor resultado según la cantidad de grasa, glándula y piel que debamos eliminar.

Es importante entender que no existen atajos para una buena reducción de pecho, las técnicas “sin cicatrices” o incluso “sin cirugía” nunca pueden conseguir recuperar una piel flácida y rota por culpa de un pecho excesivamente pesado.

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Una reducción de pecho es una intervención que debe hacerse bajo anestesia general para garantizar un buen resultado estético y un postoperatorio cómodo e indoloro.

Habitualmente recomendamos 24h de ingreso para evitar cualquier complicación postoperatoria.

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El postoperatorio de esta intervención suele ser excelente y la recuperación suele ser completa en 30 días.

En el momento en el que la paciente abandona el quirófano, se coloca un vendaje compresivo que minimiza el movimiento del pecho y evita que se acumule sangre. Gracias a este vendaje, habitualmente, no es necesaria la colocación de ningún tipo de drenaje.

Este vendaje debe mantenerse un mínimo de 48h, tras las cuales podrá retirarse y colocarse un sujetador de tipo deportivo. 

Durante la primera semana, la paciente deberá tomar un tratamiento antiinflamatorio y antibiótico y es recomendable seguir un reposo relativo pero nunca debe padecer dolor importante. Es normal sentir pequeñas molestias o punzadas pero en ningún caso debe padecer dolor intenso.

A partir de la primera semana, la paciente podrá llevar una vida completamente normal exceptuando la realización de esfuerzos físicos. A los 30 días ya se podrá reiniciar cualquier actividad física o deportiva intensa.

El efecto de reducción de peso es inmediato y la paciente se encontrará mejor de sus molestias en hombros y espalda de forma muy rápida pero es importante saber que la recuperación completa de la postura correcta de la espalda puede obtenerse de 6 a 12 meses tras la intervención.

© 2017 Dr Vernetta

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