11 febrero, 2019

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Como os adelantamos en la anterior entrada de este blog, hoy trataremos sobre los factores intrínsecos al paciente que influyen en el proceso de cicatrización:

B) Factores que dependen del paciente.

1- Tabaquismo. Es uno de los factores qué más negativamente influyen sobre la cicatrización, de tal forma que es prácticamente matemática la relación entre el número de cigarrillos y el aspecto final de la cicatriz.

2- Estrés. Es otra de las circunstancias que más afectan a la curación de las heridas. Es importante evitar en la medida de lo posible las circunstancias estresantes durante el proceso de cicatrización, especialmente el estrés de «larga duración» más que los episodios puntuales.

3- Enfermedades intercurrentes. Existen multitud de enfermedades que pueden afectar a la capacidad de cicatrización, como la diabetes, infecciones, etc. La necesidad de determinados fármacos como los corticoides u otros tratamientos como la radioterapia pueden afectar seriamente a la calidad final de las cicatrices.

4- La radiación solar. Durante los 12-14 meses posteriores a una intervención quirúrgica, es importante proteger las heridas de la acción del sol. La radiación solar puede hacer que las cicatrices se oscurezcan en esta fase y por ello hay que evitarla. Un mes después de la cirugía, es seguro tomar el sol pero siempre con protección directa sobre las cicatrices.

5- La capacidad intrínseca de cicatrización de cada paciente. Éste es un factor importante pero sobre el cual podemos incidir muy poco aunque, posteriormente, explicaremos que determinados láseres pueden optimizar esta respuesta. Dependiendo del tipo de piel, de la raza y de múltiples factores genéticos, cada paciente tiene una capacidad de curación individual. Por ejemplo, los pacientes de raza gitana suelen curar de forma rápida y eficaz mientras que los pacientes de raza negra tienen más posibilidades de producir queloides.

Como vemos, los factores propios del paciente que afectan a la calidad de las  cicatrices  no siempre son controlables (excepto el tabaquismo, la exposición solar y, en cierta medida, el control del estrés) y son igual de importantes que el trabajo de un buen cirujano.

Existe ún método para optimizar la capacidad de curación de cada paciente y es el uso del laser inmediatamente después de realizar la sutura en quirófano. Se trata de un laser específico llamado Urgotouch, del que ya os hemos hablado en algún momento.

Este láser consigue activar unas moléculas en la piel llamadas proteínas de shock térmico, responsables de una buena cicatrización, por lo que podemos maximizar la capacidad de curación de cada paciente. Esto no significa que podamos «borrar» una cicatriz sino que somos capaces de producir la mejor cicatriz posible en ese paciente concreto.

El uso de Urgotouch, por lo tanto, depende de la capacidad intrínseca de cicatrización (punto 5 del que hemos hablado) optimizando esa capacidad en cada paciente concreto.

Esta tecnología no tiene efectos secundarios reseñables y puede usarse en casi todas las heridas quirúrgicas excepto en las faciales.

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Se trata de un gran aliado para conseguir la máxima satisfacción de los pacientes tanto a nivel funcional como estético sea cual sea la cirugía a la que hayan tenido que someterse.