28 Mayo, 2016

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Anestesia (2a parte)

2. La anestesia local implica la inyección de un fármaco anestésico directamente en la zona que deseamos insensibilizar. Esta técnica es muy útil en cirugía estética puesto que podemos realizar numerosas técnicas sin necesidad de dormir a nuestros pacientes.

Intervenciones como las cirugías de los párpados (blefaroplastias), otoplastias, Mini-líftings, eliminación de pequeños tumores o Lipofillings pueden realizarse sin problema con este tipo de anestesia.

La anestesia local nos permite realizar estas intervenciones de forma ambulatoria, sin que el paciente deba permanecer en la clínica más de una hora tras la cirugía.

Otras intervenciones, como el aumento de pecho, pueden realizarse también con anestesia local pero, en nuestra opinión, son más susceptibles de hacerse bajo anestesia general por las molestias que pueden causar al paciente tras la intervención.

3. Intra y epidural. Este tipo de anestesias suponen la inyección de fármacos anestésicos en una u otra capa del canal raquídeo a través de los espacios intervertebrales. Esto produce un cese en la actividad de la parte más baja de la médula espinal, que se traduce en una falta de sensibilidad y de movilidad completa de las extremidades inferiores. Esta anestesia nos permitirá realizar cirugías a cualquier nivel por debajo del punto de inyección en la médula espinal. Es especialmente útil en liposucciones de los muslos.

4. Troncular. Consiste en inyectar la anestesia directamente sobre un nervio o raíz nerviosa de gran tamaño. Es útil para dormir grandes extensiones del brazo, el antebrazo y la mano, por ejemplo.

Como hemos visto, cada tipo de anestesia tiene sus ventajas e inconvenientes. Por lo general, cualquier técnica que permita una recuperación más rápida del paciente es siempre algo muy positivo.